Crítica THE FENCE / LE CRI DES GARDES (Claire Denis)
Por Javier Navas González
Tras el título de la película se muestra una escena casi onírica, de un barroquismo digno de Pedro Costa. Será protagonizada de hecho por Bankolé—actor de la trilogía que Denis parece completar con este filme, pero también el hombre herido de Casa de Lava...—, quien será filmado con la misma robustez que los personajes de Costa —hay un par de planos generales suyos y de Mia, así como unos detalle de los pies de los personajes que parecieran remitir de forma directa a otras escenas de Ventura o Vitalina—.
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| Juventud en Marcha (Pedro Costa) |
De aquí en adelante se mostrará al personaje de Bankolé al otro lado de la valla que le separa del de Matt Dillon. Una separación racial, socioeconómica, marca de impecable manera cinematograficamente: Lo que aparenta ser un juego básico de planos-contraplano —algunos a la salida la tachaban de hollywoodiense, televisiva— termina siendo una demostración expendida del lenguaje cinematográfico que maneja la directora —que ha respondido a la algo absurda y ciega pregunta sobre si había hueco para la improvisación en el rodaje con un rotundo y evidente no—. Es Dillon quien aparece realmente encerrado, son sus planos los que enfocan la valla mientras los de Bankolé la evitan o desenfocan de forma directa, porque es el primero el que no escucha ni abre su mente —se confirma además que esto no es algo baladí en algunos paneos donde cambia el enfoque cuando se muestra a uno u otro personaje—.
Cambia por completo lo que veíamos hasta aquí cuando el personaje de Mia llega al piso y Dillon la domina psicologica y compositivamente —así como lo hacía Isabella Rossellini cuando Kyle MacLachian irrumpía en su piso de Blue Velvet—, todo en un plano secuencia impoluto en el que no sólo el hombre permanece por encima de ella —ya sea por tirarla a la cama, por agacharse a por la maleta— sino que además no logra que Mia le mire, generando una nueva valla invisible dentro del hogar únicamente por esta incomunicación entre ambos.
La cámara sigue a los personajes en todo momento salvo en una escena en la que se autonomiza de ellos y nos muestra no la valla, sino la puerta abierta de par en par hacia la que se aproxima Mia desde el fuera de campo. Denis enseña esa vía que hasta ahora no veíamos, la del entendimiento, la opción del diálogo —proximamente Dillon le confesará a Bankolé, "no te entiendo", cuando no lo ha siquiera intentado—. La chica al avanzar se topa con el africano y se nos muestra una conversación donde volvemos al plano contraplano, pero esta vez sin intermediarios. Dos personas escuchándose desde la misma altura —y no la miden, pero la cámara así lo solicita aún estando presente la inevitable ley de la mirada—.
Creo que sobre eso va The Fence y lo verbaliza estupendamente el maravilloso personaje de Tom Blyth: "Gracias por compartir ideas".





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