Crítica: LA BOLA NEGRA (Javier Ambrossi, Javier Calvo, 2026)
La Bola Negra es ya un fenómeno de masas indiscutible. Ha logrado atraer la atención de todo el mundo, hacer que las salas se llenen y tantos se alegren por ello. Todo esto suele acarrear rápidamente lo que aquí ha sucedido, y es que la película tenga que gustarte por decreto. Que si uno la critica es un fascista, un homófobo, o no la ha entendido —se olvida la posibilidad de que alguien sea de izquierdas y simplemente no disfrute de la superproducción burguesa de la temporada—. Lo triste es, resumiendo, que vuelva a demostrarse lo mucho que interesa el fenómeno, y no tanto el cine. Lo interesante es dejarse llevar por —valga la redundancia— la bola de nieve que ciertos medios y festivales han ido agrandando respecto a ella, salir del cine diciendo que estamos ante una obra maestra y esperar a que el siguiente haga lo mismo, sin buscar diálogo alguno o pensar el por qué de lo afirmado. Habría que plantearse ciertas cosas en términos cinematográficos —también, aunque no vayan desligados...



