Comentario sobre Kill Bill: The Whole Bloody Affair
Ante la llegada de la versión definitiva de Kill Bill a salas, no he podido evitar sumarme a toda la ola de personas que han acudido en masa a atravesar las más de 4 horas de su metraje, tras varios años sin regresar a él. Una experiencia disfrutable, aunque resulta una pena que el Volumen 1 no se vea en su máximo esplendor —se aprecian fallos de definición, en algunas escenas más que en otras; y el salto de calidad en cuanto comienza el segundo es notorio. Al parecer le ha pasado factura la transferencia del montaje digital, una decisión extraña querer mantener esto como la versión oficial—; ante la que me apetecía escribir algunas palabras. Con los años y las revisiones cada vez veo el primer volumen de Kill Bill más torpe —algo curioso, pues era mi cinta favorita de un director al que ya dejé de detestar hace bastante tiempo—. Esta vez he encontrado poco salvable en ella, a excepción de su excelente banda sonora. Algunas cosas aquí presentes las comentaba el otro día con un amigo a ...



