Crítica: MOTHER MARY (David Lowery, 2026)
El cine de David Lowery siempre me ha interesado fuera de sus expediciones en el mainstream. Aun con sus evidentes irregularidades, sus películas poseen el ingenio y la inventiva suficiente como para ser tenido en cuenta y querer seguir la pista de sus próximos trabajos. Mother Mary sigue un poco en la línea de las anteriores, con grandes virtudes y otras tantas torpezas. Recoge aquel minimalismo que tan bien le funcionó en A Ghost Story (2017) —para mí, una de las grandes películas de los últimos años, de no ser por tener una escena a final de metraje que echa a perder gran parte de lo construido—, llevándolo ahora por una vía más teatral que enfrenta en un duelo actoral a Anne Hathaway y Michaela Coel, ambas titánicas cargando gran parte del peso de la película. Es mediante sus diálogos y la forma en que sus personajes se van construyendo a través de estos que comienza a explicitarse una relación directa con Las amargas lágrimas de Petra von Kant (1972), y salvando l...


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