Crítica: Neurótica Anónima (29 Festival de Málaga).

Texto redactado por Ana López Martínez.

 


“Yo no sé por qué a mí me llamaron Iluminada, si toda mi vida he estado a oscuras” 

Neurótica anónima (Perugorría, 2026) narra la vida de Iluminada, una mujer de la tercera edad que sufre de neurosis. Mientras el cine Maravilla, donde trabaja como acomodadora, amenaza con desaparecer, Iluminada tratará de recomponer su vida luchando contra su enfermedad, sus conflictos de juventud y un marido alcohólico que la maltrata. 

La película retrata la problemática de la salud mental a la par que muestra la desgarradora la realidad social cubana. Es cercana y cruda, pero en ningún momento deja de lado la sátira y el humor perspicaz que llega, en diversos momentos, al absurdo. Esto dota al filme de un ritmo y una profundidad narrativa absorbente, y es sin duda uno de los puntos fuertes de esta cinta. 


Otro de los aspectos más destacables positivamente es la construcción de su personaje protagonista. Iluminada es una mujer incomprendida, que lucha contra una realidad compleja. Sin embargo, esto no la hace desalentarse, al contrario: nunca deja de ser amable ni comprometida con las personas y situaciones que la rodean. La lucha social, reflejada en los esfuerzos del grupo de trabajadores por salvar el cine, goza como mensaje de una fuerza conmovedora.

Las constantes referencias al cine clásico son a la par una carta de amor al cine y una crítica alos aspectos más machistas de este. La protagonista recorre su historia vital mientras se ve reflejada en el sufrimiento de algunos personajes femeninos de sus películas favoritas, y la película juega con dichas comparaciones para dotar de expresividad y dinamismo a la construcción del personaje.

Técnicamente, la producción deja entrever algunas carencias, pero la fuerza de la trama y su diseño de producción le restan importancia. Si bien al principio la película avanza algo más lenta, a partir de la primera media hora la narración toma fuerza, arrastrándonos con ritmo dentro de una historia emocionante, cómica y crítica a partes iguales. 


El director Jorge Perugorría fue, con Fresas y chocolate, el primer filme cubano nominado a los Óscar en 1993. Acompañado por su actriz protagonista Mirtha Ibarra, el productor Santiago García y el actor Joel Angelino, ha presentado en el marco del Festival de Málaga esta película. Mirtha no quiso irse sin rememorar el estreno, en 2016, de su obra de teatro homónima. En este mismo Teatro Cervantes han presentado este 8 de marzo Neurótica Anónima.

Personalmente, he disfrutado mucho el visionado. Es una película que ilustra perfectamente problemas como la salud mental, el maltrato, la falta de recursos y las adicciones. Si bien lo hace de una manera realista, tiene el gran mérito de consiguir a su vez carcajadas en toda la sala. Sin duda una historia necesaria y actual que no relata un caso aislado, sino que nos recuerda que en una sociedad azotada por realidades sociales complejas, lo más normal a veces es no estar cuerdo. 

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