Crónica Festival de San Sebastián (74SSIFF): Días 1 y 2

Minotauro (Andrey Zvyagintsev, 2026)

Javi Navas: No resulta muy lógico que un director empiece con muy buen pie su filmografía, demuestre tener cierto talento, y no lo retome nuevamente en sus próximas obras. A Zvyagintsev desgraciadamente parece haberle pasado eso, pues desde El Retorno (2003) no ha vuelto a estrenar algo medianamente destacable, ha abandonado bastante el interés por la forma cinematográfica y, sobre todo, los silencios. Se ha vuelto un director muy discursivo y aparentemente moralizante, lo que se confirma a los pocos minutos de Minotaur, cuya primera mitad inicia de manera irregular, desarrollando a —demasiado— fuego lento un drama familiar que decide convertir a mitad de película, de forma bastante brusca y cínica —por algo su principal inspiración aquí sería Von Trier—, en un mensaje plano y reiterativo. 

Un intento por reflejar ciertos aspectos del mundo moderno relacionados con el mal y la guerra al que no da especial profundidad, tan solo espectaculariza a su modo para elevar un poco el ritmo antes de caer en otra aleccionadora hora a la que no sabe dar fin —pareciera haber 3 o 4 finales antes del verdadero, uno horrendo y bastante mal resuelto—.

Héctor Sosa: Zyganstev nos engaña o se engaña a sí mismo entregando una supuesta película comprometida con la situación política rusa y la guerra con Ucrania para terminar llevándola por otro lado totalmente innecesario y deshonesto con la premisa anterior. El director mantiene un nivel aceptable en su despliegue técnico, un digital que se deja ver y planos fríos nos enseñan a un empresario local que se encuentra en un punto crucial de su vida: trata de recuperar el cariño de su esposa mientras lidia con problemas laborales por culpa de la guerra. Sin embargo no nos encontramos frente a una película rusa sobre un trabajador de la prole sino sobre un empresario rico cuyo problema no es ir enlistado a la guerra sino decidir quienes de sus empleados van a la guerra. Creo que en su primera hora se beneficiaría más de hablar menos y dejar que la guerra retumbe en el fuera de campo pero opta por enseñar sus cartas en el diálogo demasiado pronto. Para la mitad de la película decide hacer un giro que se carga la premisa y le quita toda la fuerza que le pudiera quedar a la crítica y al compromiso político. Para hablar sobre política en el cine no hace falta hacer un formato documentalista y frío: puedes hacerlo mediante una narración ficcional, pero hay que tener cuidado con la forma y el camino por el que la llevas. Es una película que no apuntaba demasiado alto pero que aun así deja una sensación de haberse echado a perder, de una premisa interesante destrozada en una decisión de la trama. Siempre estoy a favor de condenar y poner sobre la mesa temas delicados como puede ser la guerra de Ucrania, pero sin duda no se puede hacer de cualquier manera.

Hope (Na Hong-jin, 2026)

Héctor Sosa: Es increíble a mis ojos cómo esta película puede estar teniendo el recorrido de festivales que esta teniendo este año. Para mí fue importante comprobar que una de las producciones coreanas mas caras de los ultimos años esta financiada y producida prácticamente por la empresa de su director: Na Hong Jin. Esto es importante ya que lo puedo considerar casi como un capricho. Comienza la película y estoy preparado para una película de acción, que te guste el cine no significa ser policía de la diversión y siempre estoy abierto a que si el propósito de la película es la diversión saber entrar en su juego. Una cosa es que el punto de la película sea su absurdez y otro es hacer una obra de dos horas y media de acción en un CGI espantoso que se acaba dando mas aires de importancia de los que cabría ver. No quiero decir nada porque de verdad que ver la película es una experiencia que si alguien se quiere atrever pues que juzgue y no negaré que si aceptas el absurdo te vas a reír. El problema es que te vas a reír media, quizá una hora de dos y media. Para mí no hay justificación para la duración más allá de que el director se tome la película realmente enserio y eso no lo puedo aceptar.

Javi Navas: Sin ser fan del cine de Na Hong-Jin —me resulta algo muy frío y calculado a pesar de entrar a veces en sus propuestas palomiteras—, tenía cierta expectación por su nueva película al ver la división que había causado en festivales previos, y creyendo que experimentaría un poco con el digital llevándolo a ciertos extremos —algo que siempre me genera mucho interés, por mal que salga—. Lo cierto es que la película es una basura divertidísima en su primera hora, así como en la última: Persecuciones infinitas donde las distancias se multiplican con cada corte, violencia absurdamente grotesca y un CGI bastante espantoso; pero hay una media hora intermedia que actúa como puente entre ambas partes en la que se nota el cambio de ritmo y todo comienza a pesar, por no hablar de un final que apunta a una continuación de una obra cuya propuesta inicial cuesta imaginar que haya podido salir adelante. Probablemente asista a esa segunda parte porque uno se lo pasa en grande con este desparrame técnico, pero es algo para no volver a ver jamás. 

Tangles (Leah Nelson, 2026)

Javi Navas: No suele abundar la animación en este festival, así que trato de ver los estrenos que llegan para no hacerle el vacío. Sin saber nada sobre ella previamente, ha resultado en una sorpresa gigantesca, por lo que tampoco quiero desvelar gran cosa. Es un drama familiar muy cercano, tratado con muchísima sensibilidad y sin sensiblerías de más —sobra, tal vez, su música en algún que otro momento. Suficientemente creativa como para justificar su medio y tan humana como para conmover a cualquiera que comparta adjetivo. Toca temas complejos sin saturar o solaparlos, dibujando bastante bien la complejidad de todos sus personajes y pudiendo vislumbrar mucha emoción en sus conexiones

Héctor Sosa: Una película realmente bella y que llega profundamente al corazón, cosa que se agradece enormemente en un panorama que está constantemente intentando impresionar y sobrepasarte. Hace mucha ilusión, además que sea animación cosa que suele escasear en estos certámenes - de hecho en este solo encontramos dos películas de este tipo-. Al comienzo la película puede parecer que caerá en clichés y en temas de actualidad como la lucha LGBT suelen encender alarmas -no porque no se tenga que hablar de ello sino que normalmente no se habla bien y espera que simplemente por tener dicha temática será bueno- pero esta película lo da por sentado y no da volteretas ni tecnicismos: construye el mundo de la película con las categorías LGBT de forma natural; y al ver que la película realmente gira en un tema familiar y muy personal acaban por confirmarnos que simplemente -sin ser nada simple hacerlo- la directora nos está abriendo su corazón en canal. La forma de animación aporta mucho a la película ya que al ser una interpretación muy personal de unos hechos -en los créditos iniciales se puede leer “mi familia no recuerda estos hechos así pero yo sí”- le da libertad creadora absoluta sin tener que asirse al referente real y arbitrario: puede construir todo lo que quiera como ella quiera. Creo que nos acerca mucho a su mirada, una mirada sincera, no objetiva.

Fatherland (Paweł Pawlikowski, 2026)

Héctor Sosa: Otra entrega más de Pawlikowski en blanco y negro, de corta duración y sencilla. Su valor para mí es un misterio y creo que tiene mucho que decir sobre la esencia de un pueblo que no es el mío y que no domino. Para ello utiliza una figura histórica ambigua para narrar una situación ambigua como Thomas Mann alemán socialista inmigrante en Estados Unidos, huyó de Alemania por serlo y ahora el país que le dio cobijo vuelve a ser peligroso ideológicamente para él. Su vuelta a casa demuestra como las mismas palabras pueden ser redirigidas ideológicamente dependiendo de la lupa con la que se mire, aquí entra en juego la figura de Goethe que es apropiado por los dos bandos, al fin y al cabo son dos bandos de la misma nación. El la relación de los conceptos de patria y cultura es difusa. No tengo claro que si sobre interpreto me va a acabar funcionando o me va a destrozar la película por completo, lo que si que tengo claro es que la forma es sobra y aunque sepa donde poner la cámara el plano se queda vacío como sin imaginación y cae en ser puramente “bonito”. Salgo del cine interesado pero sin saber bien que pensar.

Javi Navas: Pawlikowski no suele mejorar mucho de una película a otra. Ya en las dos anteriores apuntaba a este estilo tan frío y hermético, excesivamente calculado, casi exclusivamente justificado por su buena fotografía pero sin nada que decir más allá de la superficie visual. Fatherland es un poco de lo mismo, quizá menos abstracta que Ida pero también menos emocional que Cold War. Queda en un retrato histórico bastante pobre y plano, menos intelectual de lo que aparenta y, como siempre, larguísimo a pesar de su corta duración.

Seize moments de ma vie (Albert Serra, 2026)

Javi Navas: Tal vez sea por algún grupo musical más experimental al que ando enganchado últimamente, pero no me ha chocado tanto ni me ha parecido excesivamente estrambótica la —para mí desconocida— música de Ingrid Caven. Me absorbe, de hecho, y la manera en que Serra sostiene sus planos —con una ayuda imperativa de la fotografía de Artur Tort y toda la iluminación de Nikolas Lamatierre en el escenario— terminan por crear una atmósfera en la que termino sintiéndome bastante cómodo. Cierto es que en ocasiones ese artificio se destruye momentáneamente, que probablemente dieciséis sean demasiados momentos de una vida para contar en esta película; pero hay un interés en la observación y la creación que me generan muchas emociones en su visionado, sin ser algo sencillo. Serra es, ante todo, un director inteligente, con muy buen ojo, y sabe dónde hay materia cinematográfica y dónde debe plantar la cámara para capturarla, y qué elementos juntar para hacer de ello una experiencia sensorial, vanguardista, y siempre exigente con su espectador.

Héctor Sosa: Albert Serra es una persona por la que tengo bastante respeto en términos de forma y creo que sabe qué interesa a la cámara en situaciones como esta donde interviene en un espectáculo ya autosuficiente para mostrarlo e interpretar desde la pura estética y forma como hizo con Tardes de Soledad. Aunque mientras en la anterior obra experimenta mucho más con la imagen aquí prefiere dejar hablar a la actuación por sí misma y estar al completo servicio de la música y la extraña presencia de la cantante principal. La explicación de todo lo que hay detrás del proyecto es bastante interesante y casi lo que mas me llevo de esto teniendo en cuenta las vicisitudes que pasaron para realizarlo casi como una redención para Ingrid, que da probablemente a sus 86 años uno de sus últimos conciertos donde expresa con todo su personalidad y su particular forma de música. Luego ya entra que la música en sí te guste o no, hecho principal ya que la obra parte mucho más de lo musical que de lo visual. A mí personalmente no me ha gustado demasiado pero eso ya cae a cuenta de cada uno y personalmente no tengo ningún motivo para no recomendarla. Me parece que merece totalmente una oportunidad.

Teenage Sex and Death at Camp Miasma (Jane Schoenbrun, 2026)

Javi Navas: No hace mucho que revisité la corta obra de Jane y me parecía —ahora confirmo— que iba a peor en cada uno de sus trabajos. Pareciera que la ambición y el mayor presupuesto le generasen una mala pasada, aunque siempre tiene cosas interesantísimas que decir, y un retrato muy actual y acertado que trazar. Esta sigue en esa línea, logra crear imaginarios y mundos tan creativos como uno esperaría obtener, y todo el juego metacinematográfico y lo que pudiera teorizarse alrededor de ello —desde posturas hermenéuticas/filosóficas, sobre la mirada y el sujeto mirado, la construcción a través de ella… Y todo aquello que ya planteaba Hitchcock en Psicosis— es interesantísimo, aunque en la película quede ciertamente plano. No es una mala película, y está lejos de serlo, pero es una pena que alguien que una vez demostró tanto talento pareciera ir perdiendo poco a poco aquel pulso.

The Housewife (Ben Shirinian, 2026)

Javi Navas: Poco que decir ante una película que comienza con aquel cartel de “basada en hechos reales” y termina dictando las circunstancias de los personajes futuras al final de la película. Un telefilme sin gracia alguna, al que asistimos por ver un rato a Naomi Watts. 

Héctor Sosa: Ni Naomi Watts puede levantar semejante cliché. Los basados en hechos reales son peligrosos y esta película no es una excepción tratando un tema grave y de rigurosa actualidad como la relación entre la comunidad judía, los Estados Unidos y las ideologías extremistas con una apolítica y una simpleza peligrosa. Claro, es fácil, usas de protagonista a una nazi que son por motivos obvios gente con la que nadie en su sano juicio empatiza y así te ahorras la posición política ya que no hace falta; y encima te pones la medallita de que es una historia real y famosa. Me da pánico arrancar a hablar de forma ya que para mí lo que merece la pena criticar es la actitud ante la trama y la ideología, el resto de cosas simplemente no existen es una película que da la sensación que está hecha rápido y corriendo no posee ni formalmente, ni en estructura, ni en diálogo, ni en actuaciones -pobre Naomi-; hay personajes importantes que aparecen de la nada lo solucionan todo y tú te preguntas que para qué construir nada, si total estamos para flipar con la nazi. Lo único interesante puede ser el juego inicial de que el nazi es el marido pero vamos se acaba la sorpresa rápido y la película avanza en una línea recta que pueden ver venir hasta los ciegos.

The Ballet Lesson (Kazuya Murayama, 2026)

Héctor Sosa: Está bien de vez en cuando ver un director primerizo haciendo una obra sin grandes alardes, íntima y tierna donde su principal apoyo es su fotografía bellísima que aporta a la temática familiar mediante diversos juegos del analógico donde en ciertas ocasiones muta a un casi super 8 que inmortaliza ciertos momentos familiares casi como cine doméstico. Tiene una capa que juega entre lo documental y la ficción con el uso de los niños que comparten nombre con los actores y atributos personales importantes para la película -no creo que los niños hayan aprendido ruso para la película seguramente esta sea un reflejo de sus vidas reales que le da un toque mas verosímil ya que realmente los niños han vivido experiencias únicas y nuevas grabando la misma película y se nota la evolución del viaje con su padre. Es cierto que no es perfecta y en el tercer acto se mete en algún que otro berenjenal a mi juicio pero igualmente no puedo parar de recomendarla y con ganas de ver cómo evoluciona el cineasta japonés.

Javi Navas: Esta edición hemos decidido dar bastantes oportunidades a algunos trabajos presentados en la sección de Nuevos Directores. Este concretamente ha sido bastante criticado en estos días, lo que me parece incomprensible tras tanto aplauso a otras obras de mayor magnitud sin contenido alguno en ellas. Es una de esas películas que agradan en su sencillez, que quizá no tienen mucho que decir pero no te entretienen en exceso para decirlo, que además están muy bien filmadas, con honestidad y buen ojo… Hay mucha complejidad en lo simple, y hoy día es atrevido lanzarse a un primer proyecto de una manera tan humana. 

Dust (Tsai Ming-Liang, 2026)

Javi Navas: Uno se enfrenta a la saga Walker sin esperar mucha novedad en ella y Tsai sigue logrando hacerla avanzar con novedades y sorpresas varias. En este caso decide entregarse de forma un tanto extraña a algunos primeros planos, a antiguos personajes, incluso a algunos toques de humor por el uso que decide dar esta vez a los entornos y los juegos de contrastes. Es una entrega ante todo misteriosa por su rareza, pero tiene momentos tan bellos como acostumbra. Atrevida, cuanto menos, en tiempos de scroll infinito. 

Héctor Sosa: Tsai Ming-Liang consigue ponernos en nuestro sitio con cada entrega de su personaje The Walker, no solo por intentar recordarnos lo rápido que va la vida moderna sino por la forma sino por el valor universal del acto que no rompe nunca ningún entorno que pisa y ha visitado a ciudades de todo el mundo. La armonía que consigue obtener el cuerpo con su entorno como un elemento arquitectónico más, igual de sólido e parcialmente inmovil que las estructuras y quizás concretamente la instalación móvil de piedra de la ciudad. Cuando se armoniza con el espacio solo queda un río continuo de tiempo que une todo. Tsai aprovecha todo de la ciudad y sabe capturar el pulso de cada una que pisa siendo capaz de relacionar elementos aparentemente inconexos como el rostro de Cándido, un anciano de las afueras de Donosti, con un póster de un antiguo ciudadano de la ciudad que hace un cincuenta aniversario, es sorprendente como es capaz de entender tanto una cultura en poco tiempo a base de intuición. Ha sido una suerte poder ver esta obra con el maestro en persona, quedan pocos que enseñen a mirar como él hoy en día

Bucking Fastard (Werner Herzog, 2026)

Héctor Sosa: Totalmente desencantado con esta película, una pena siendo un director tan legendario y querido. Hay que admitir que el mensaje es bonito y positivo y que intenta hacer una película pequeña y agradable pero realmente me pregunto si será culpa mía pero no he conseguido entrar ni interesarme ni un segundo por ella. El rasgo icónico de las hermanas de decir y hacer todo a la vez tiene su gracia al principio pero parece cansino a la larga, sobre todo teniendo en cuenta que no aporta nada a la trama, ya que lo que realmente la vehicula es su pensamiento sobre el amor, no tanto que lo hagan todo a la vez. Parece mas un recurso cómico para hacer a la peli mas “rara”. Luego personalmente me gustaría añadir que no he visto ninguna cosa en la forma, movimientos de cámara en mano rápidos y que siguen a los personajes pero poco más. Del digital no me quejo pero se ve un poco plano, creo que hay gente sacándole mas partido hoy en día. No me ha dicho mucho, mas allá de rescatar el rol de la mujer que al comienzo son dominadas por hombres estructuralmente: tanto para hacerles mal como para sobreprotegerlas o “arreglarlas”.

Javi Navas: Herzog me agrada más como persona que como cineasta. Aquí pasa un poco lo mismo: El reencuentro con el señor mayor tratando de arrojar luz al mundo desde el amor me parece tierno, y mucho mejor que todo el cinismo que otros cines tienden a acercarnos. Pero no entro en absoluto en su propuesta, que queda lejos de ser algo bizarro o icónico a pesar de construir la base perfecta para ello. La dedicatoria a Lynch pareciera tan solo una excusa para salir de sus estándares y adentrarse en un terreno ciertamente extraño, que me hubiera funcionado mejor de atreverse a ser aún más radical, y no sembrar tantos caminos en su último tercio. Es, aun así, divertida, e innegablemente distinta vista la tendencia al hiperrealismo que nos domina. 

La Bola Negra (Javier Ambrossi, Javier Calvo, 2026)

Javi Navas: Cierta epidemia pareciera contagiar a una cantidad incontable de cineastas contemporáneos para querer lograr una textura propia de Alice Rohrwacher, para atraer los vestigios pasados hacia un presente en forma de fantasmas. Los Javis no son ella, no tienen su ingenio ni talento, y ya desde los primeros planos de La Bola Negra reducen todo lo que ella pudiera lograr a una simplificación fetichista del cine español rural que abunda estos años.

De ahí en adelante, aproximadamente a los 2 minutos de película, nada más comenzar una secuencia de montaje, todo se destruye por completo. No son capaces de juntar dos o más planos sin caer en el ridículo, de construir una escena sin rozar lo hiperbólico al intentar subrayar su constante epicidad. Una grandeza absurda al no tener con qué rellenar tanta floritura, pues su discurso termina siendo plano de principio a fin y, a pesar de tener alguna que otra idea que pudieran desarrollar con el paso del metraje, deciden dividir el relato en varias líneas temporales que no tienen muy claro cómo conectar entre sí. Tampoco les queda claro que el espectador vaya a entender lo que quieren decir, menos aún después de haber vendido la película de cierta manera, así que alargarla media hora más con la inclusión de una nueva línea temporal y el subrayado de todo su discurso parecía la opción más viable para toda esta maquinaria. 

El artefacto no funciona en un plano emocional, mucho menos cinematográfico o formal. Resultan bochornosas sus actuaciones así como todos los cameos incluidos gratuitamente. No hay mucho que aportar a un contexto tan trillado en nuestro cine al que sólo se regresa en busca de la superproducción definitiva, de crear imágenes para el museo totalmente carentes de virtud narrativa. Termina faltando mucha honestidad, sencillez, y poesía. 

Héctor Sosa: Hacer esta review no debería ser difícil ya que sé perfectamente lo que quiero decir pero creo que es importante importante hablar lo que esta película significa en un contexto reciente de rotundos éxitos basados en una fórmula similar. Veo una tendencia a meter cada vez mas y mas cosas en una película por el único motivo de hacerla “grande” o por la inseguridad del autor en saber si se le está entendiendo. En ambos casos se trata al público de manera infantil. La Bola Negra se explica en hora y media -con sus más y sus menos, eso ya a juicio de cada uno- pero se explica y no necesita de una hora y media más de avance tortuga hacia lo que ya podíamos saber. 

Personalmente no veo que necesite tres líneas argumentativas entre líneas temporales y ficciones dentro de la ficción, para poder llevar adelante ese monstruo hay que tener un nivel de profundidad y quizás mas tiempo y maestría por lo que en el resultado de la bola negra queda en un caos tremendo; un caos además que termina en desastre ya que aparenta no saber con cual línea temporal quiere terminar y amaga con un final que no llega varias veces -además de que añade otra línea argumental más-. Además, creo que una trama como explico complicada esta sustentada en actores que no saben actuar en la medida que no son actores. Lo de Rosalía en Dolor y Gloria es un cameo no es darle el rol principal a Guitarricadelafuente y varios roles secundarios a otro cantantes y/o influencers.
Al principio parecía que iba a tener madurez -y aprovecho para recordar que los directores expresaron que se habían inspirado en autores como Tarr o Tarkovski, que no significa que por inspirarte en esos autores fuera a ser bueno pero es que lo dices para luego no hacerlo porque sinceramente no se nota la mano de dichos autores- pero pronto todo se desmorona en una épic de la guerra civil más, parece que todavía no sabemos tratar estos temas sin caer en lo simple, la Odisea meets la Trinchera Infinita. 

Yo no soy el mayor fan de ellos como directores pero no repudio en absoluto su estilo y es en lo que menos problemas tengo con la película, tampoco me interesa especialmente el rigor histórico pero la película dice poco teniendo en cuenta el valioso material que tiene entre manos. En todo caso podría ser interesante en una película donde Lorca es la figura principal y el gancho para el público dejarlo en fuera de campo como supuesto autor incluso, y lo intenta pero no pueden evitar acabar sacándolo y cargandose esta idea. 

No me molesta en demasía esta película específicamente aunque no la vea buena sino la estructura que sigue y mantiene, que por lo visto funciona y por eso se hará supongo. No enseña a mirar, los Javis no utilizan su libertad creativas que se han ganado con su fama para hacer algo que realmente valga la pena sino que continúan estigmas del cine comercial que siguen matando la inteligencia visual de los espectadores. Quizás soy duro porque pienso que esta película requiere trato de especial rigor: nos va a representar como país en los Oscar y no quiero que nos represente como el último estudio PISA indica de nosotros. La Odisea ganará mejor película e igual esta mejor película extranjera a su vez y quedará mas que probada la fórmula: tema en el colectivo popular que ya entrarán de antemano con ganas de disfrutar, gente famosa, música que te dirija la emoción y aun volumen que no te deje pensar, mas de dos horas de duración para aparentar tener mucho que decir y ea, a arrasar festivales. A comerse el mundo

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