Crónica Festival de San Sebastián (74SSIFF): Días 5 y 6

 

Tender Loving Care (Mike Leigh, 2026)

Javi Navas: Frente una sección oficial más bien floja ha aparecido inesperadamente Mike Leigh para ofrecernos lo que sería la Concha de Oro más justa este año. Retoma el tema estrella en su filmografía, ahora más necesario que nunca: La compasión. Y es que se echan en falta cineastas que en un mundo al borde del colapso sigan creyendo y confiando en el amor —en cualquiera de sus vertientes— como forma de resistencia, en la comunidad y los vínculos. 

Tender Loving Care es una película luminosa. Sin ser en absoluto sesuda ni poseer ningún tipo de alarde técnico o formal destacable —más allá de su acercamiento casi documental, mayormente gracias al talento de sus actores—, logra ser cercana por la humanidad que desprende en sus diálogos, en la cotidianidad y universalidad de sus situaciones. Su simpleza termina siendo motivo de su complejidad. 

En la rueda de prensa un chico preguntaba de manera algo absurda al director que por qué en momentos tan cínicos decide hacer una película tan humana. La redundancia de su frase sirve, por otro lado, para resumir la grandeza de la película. Es una lástima que se despida con esta cinta uno de esos directores que quedaban usando la cámara como arma en un mundo lleno de crueldad.


My Father's Shoes (Hristo Simeonov, 2026)

Héctor Sosa: Voy a ser sincero: se me ha olvidado completamente que había visto esta película. Creo que es lo peor que se puede decir de algo, no me ha sorprendido ni para mal, es una cosa espantosamente aburrida y plana. Perdón por ponerme faltoso que intento que no sea demasiado mi estilo pero es que no tengo ni ganas de escribir ni nada que decir. New Directors este año ha tenido mucho intruso.


Wild Horse Nine (Martin McDonagh, 2026)

Héctor Sosa: Sinceramente el mejor resumen que puedo hacer es el siguiente: da alegría que se hagan blockbusters así. No le va a cambiar la vida a nadie, tampoco es un tipo de película que aspire a eso, pero lo asegurado es reír sin parar. Me funciona mucho Malkovich que está graciosísimo y su personaje es sin duda lo mejor de la película, igual que el resto de actores que creo que trabajan muy bien, de Steve Buscemi nunca he dudado. 

Para mí, el mayor acierto de la película es la elección de la trama, nos encontramos en Chile justo antes del golpe de estado a Allende y estos agentes de la CIA —los protagonistas— están allí bastante de vuelta de la vida ya, para tumbar el gobierno. La crítica es clara y ciertamente valiente ya que toca tótems de la cultura norteamericana, como el asesinato a Kennedy o todas las intervenciones en gobiernos extranjeros donde han destrozado un país tras otro. Creo que para rematar tiene cierta belleza visualmente, destacando el material del soporte y las secciones de Super 8. Muy recomendable.


Bloques Erráticos (Thomas Woodroffe, 2026)

Héctor Sosa: Bloques erráticos surge como una voz interesante dentro de un New Directors bastante flojo. Tiene la suerte de contar con el mejor actor vivo, Denis Lavant, lo que le otorga ya un punto de entrada. Luego personalmente acierta completamente con la trama y el tema: una voz de hace 100 años vuelve para reflexionar del estado del cine —o sea, del mundo— a través del medio como huella, contando con una película perdida que se recupera, siendo esto un caso real. Es un realismo mágico muy acertado y que es puesto en forma a través de unos referentes de vanguardia interesantes.

Aquí es donde empieza su gran problema a mi juicio: se gusta demasiado. Al director se le llena en demasía la boca con su intelectualidad y se vuelve una cosa bastante pretenciosa, se está mirando al espejo con deseo. Demasiada pretenciosidad teniendo en cuenta lo mucho que saca de sus referentes que hace que sea difícil verle un estilo, aunque esto es algo normal ya que es su ópera prima. Dicho todo esto me sigue pareciendo un debut muy muy sólido y que me hace tenerle en cuenta para el futuro.


Javi Navas: Hay poca honestidad en encerrarte en una sala de montaje a flipar con unas imágenes arbitrariamente grabadas. Aun con ello, estas resultan de una fuerza bastante sorprendente, remitiendo —la mayoría de las veces en exceso, eliminando por completo la posibilidad de una nueva autoría— a otros grandes, pioneros y vanguardistas creadores de formas y luces: Brakhage, Hernández, Tscherkassky o Dorsky, entre tantos. La inclusión de Lavant no es más que un capricho para atraer algún tipo de línea narrativa a una falsa unión de todas estas imágenes con las reflexiones en off del director. Todo resulta simple e impostado, y aun con ello lo prefiero por encima de tantísimos otros que rechazan de entrada el interés por la forma y se apoyan en referentes peores. Esperemos y recule tras su ópera prima.

Mis muertos tristes (Pablo Larraín, 2026)

Javi Navas: No recuerdo cuándo fue la última vez que algún estreno de Larraín me pareció mínimamente digerible, por lo que lo último que me apetecía en este festival era tragarme 3 horas de una mini serie dirigida por él para Netflix. Para mí sorpresa, no todo es tan malo.

La serie empieza relativamente bien, un primer capítulo que presenta a unos personajes algo estereotipados, pero carismáticos; una imagen ciertamente llamativa, con buena banda sonora y un humor absurdo que funciona a la perfección. Es esto último lo que hace que el tiempo vuele una vez se entra en la propuesta, también lo que hace que se articule de forma bastante especial toda la sátira social planteada a lo largo de los capítulos. Lo cierto es que la trama comienza a dilatarse en el segundo de ellos, hasta quedar todo colgado en un valle inquietante hasta el último episodio.

Es una serie ciertamente rara, bastante única en su extrañeza, tanto que no podría no recomendarla. Me resulta bastante triste que una base tan sólida se desinfle de tal manera, hubiera funcionado mejor como película de menor duración, o de haber seguido distinta estructura con sus capítulos.


The Debut (Jesse Eisenberg, 2026)

Héctor Sosa: Siempre hay que andarse con ojo cuando un actor famoso de repente decide ponerse a dirigir, ya que nunca se sabe si realmente tiene talento o algo que decir. Muchas veces simplemente tienen la capacidad y medios para hacerlo, por lo que se lanzan para ser considerados creadores totales de una obra y sentirse mas artistas; esta es una de las consecuencias del fetichismo que hemos creado en la historia del cine sobre los directores. Sin embargo, aunque no disfrute del todo sus películas, parece que Eisenberg realmente está interesado en dirigir y en The Debut consigue una película simpática que resuena con sus otras dos hermanas anteriores.

Las películas sobre teatro y la adquisición de personalidad a través del personaje y las máscaras es un tema muy manido en la historia del cine a la par que complicado, requiere una profundización que es difícil conseguir en una hora y media, sobre todo teniendo en cuenta que habría que decir algo nuevo e interesante. The Debut no consigue nada de eso pero lo que hace tampoco lo hace mal. No es ambiciosa pero rellena la hora y media de forma ligera y entretenida, sobre todo gracias a Julianne Moore que lo sustenta todo y está en estado de gracia a la par que Paul Giamatti, ellos son todo lo que funciona en la peli y la salvan. Se echan en falta musicales, luz, color y fantasía en estos festivales.


Club Kid (Jordan Firstman, 2026)

Javi Navas: Se publicará una crítica individual de ella en estos días. Una de esas películas que te recuerdan que el cine aún puede ser grande, que siguen pudiendo hacerse las obras maestras. Una obra completamente generacional, de culto instantáneo. De lo más humano y emocionante que se haya podido ver en pantalla en estos años. Queda correr la voz sobre ella y llenar las salas cuando llegue su estreno.


Growth of the Soil (Hans Petter Moland, 2026)

Javi Navas: No pensábamos ver a la hora de la siesta la película noruega de sección oficial sobre un señor que se va a construir una casa en la montaña durante 3 horas. No por la duración ni por la premisa —probablemente hubiera llamado la atención si fuera por eso—, más bien por la parte de la sección oficial. Algo olía raro, pero Pepe nos dijo que le comentaron que estaba bien, así que fuimos para acompañarle en la experiencia.

Efectivamente: No estaba bien. Y es algo que se puede ver venir a los 3 planos, cuando uno descubre que no hay pausa alguna en sus imágenes, ni contemplación ante la belleza de los paisajes que retrata. Todo queda montado horripilantemente y queda aguantar el tiktok durante las próximas horas. Hay que intentar agarrarse a algo, tal vez el romance que se construye entre silencios al menos resulta agradable y pueda brotar algo de humanismo de él.

Nada, que también era noruega. Enseguida se torna todo extremadamente misógino y reaccionario. El hombre es el único bueno de la historia y tenemos que comernos su insufrible punto de vista. Solo queda esperar los títulos de crédito durante los cuales el señor de prensa a mi lado terminó exclamando "¡Fantástica! ¡Y ellos dos estupendos!" después de quedarse dormido a los 5 minutos; buscar a Pepe a la salida y extrañar enormemente a Béla Tarr.


Sants (Mikel Gurrea, 2026)

Javi Navas: Sorprende que un director aparentemente comprometido con la imagen cinematográfica y capaz de hacer una referencia a Manuel mur Oti sea capaz de crear algo como Sants. No hay nada que decir sobre ella porque ella tampoco tiene nada que decir, he leído en palabras del director que quería hacerle una peli a su barrio y cuando se encontró una iglesia decidió hacerla sobre sus misterios. Se salva de aquí Victoria Luengo porque las cámaras se inventaron un poco para ella. 


Fjord (Cristian Mungiu, 2026)

Héctor Sosa: No puedo —o más bien no debo— hablar técnicamente de cómo está hecha la película, ya que justo para este ejemplo no viene al caso. Si igualmente a alguien le interesa o tiene curiosidad dejo claro de primeras que en dichos apartados técnicos o formales me parece mala a rabiar.

El verdadero problema —que genuinamente me preocupa— es el cinismo nórdico, que se está poniendo de moda, mezclado con una ideología conservadora que consigue que la película se gane el título de peligrosa. Quien piense que la película busca la ambigüedad y generar debate como pudo hacer Los Domingos el año pasado en este mismo festival, está equivocado. 

No hay la suficiente polifonía de voces ni ninguna característica formal o narrativa que nos guíe hacia la supuesta crítica a la familia protagonista. Más bien al revés, la crítica está marcada hacia las democracias progrestistas de países nórdicos como Noruega —que tiene una escena donde la forma sí vehicula dicho mensaje cuando critican el progresismo y desde la ventana se comienza a ver ondear la bandera noruega con una racha de viento que se levanta de golpe—. Acaba siendo una película tan simple como “buenos contra malos”, donde el gobierno noruego que trata de proteger a los niños de una familia fanática y abusiva adquiere el título de exagerado por no permitir educar a los hijos a base de imposición forzosa de unos valores peligrosos para los demás con castigos morales e incluso físicos. Literalmente trata de “solo hay libertad para ciertas ideologías, ya no se permite ser conservador como antes”. El mayor peligro de la película reside en la demostración empírica del auge actual del fascismo europeo y mundial, hasta un punto que estamos hablando de la película galardonada con la Palma de Oro de Cannes, el premio más prestigioso a la que una película puede aspirar. Sinceramente cuando pienso en lo que esto significa para el mundo me entran escalofríos.

Para rematar quiero decir que probablemente tenga de los peores —por no decir el peor— final del año. Sinsentido y ridícula hasta el final, sí señor. Por lo menos el cine ya no es como antes, los fachas ya no saben dirigir.



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